¿Duele hacerse una resonancia magnética? Te lo contamos sin rodeos

Es una de las preguntas que más nos hacen antes de una cita: «¿va a doler?». Es normal sentir algo de nervios ante un estudio que no conoces, sobre todo si alguien te contó una experiencia incómoda o viste el equipo en una película y ya te imaginaste lo peor. La buena noticia es que la realidad es mucho más simple de lo que parece.

Lo que sí vas a sentir (y lo que no)

La resonancia magnética no duele. No hay agujas, cortes ni ningún tipo de contacto invasivo, salvo que tu estudio requiera contraste, en cuyo caso solo sentirás el pinchazo habitual de una vía endovenosa. Lo único que se te pide es recostarte y quedarte quieto durante el tiempo del examen, que suele tomar entre 20 y 40 minutos.

Lo que sí notarás son los sonidos del equipo: golpeteos y zumbidos repetitivos mientras genera las imágenes. Por eso se entrega protección auditiva antes de entrar. Algunas personas también sienten una leve sensación de calor en la zona estudiada, algo completamente normal y pasajero.

Si te preocupa la claustrofobia, coméntalo antes de empezar: el personal puede explicarte el proceso paso a paso y ayudarte a sentirte más cómodo durante el estudio.

Un ambiente pensado para que la espera se sienta más corta

Buena parte de la incomodidad no viene del estudio en sí, sino de la incertidumbre. Por eso, en NÍTIDA explicamos cada paso antes de comenzar y acompañamos al paciente durante todo el proceso, para que sepas qué esperar en cada momento.

Además, realizamos cada resonancia con el resonador Signa Victor, un equipo de última generación que reduce el tiempo del estudio y trabaja con menor ruido que equipos más antiguos, lo que hace la experiencia notablemente más llevadera.

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